Hoy 25 de septiembre, al salir de
mi hogar tipo 6:00 AM supuse que no sería un buen día ya que no estaría con una
persona en especial y no compartiría con todo mi curso, además el lunes la
selección del colegio perdió el partido por el cual nos post-pusieron la salida
para dicho día. Entré a la institución viendo las mismas caras que me encuentro
diariamente, mi estado de ánimo había cambiado a ansiedad puesto que entre
hombres los momentos son más divertidos y aparentamos tener madurez pero nunca
olvidamos la niñez.
Llego la hora de partida, me
disguste porque a toda la selección la obligaron a ir en una ruta escolar, a pesar de que el recorrido era muy corto la incomodidad fue un tema que se veía en la mirada de cada uno de ellos y mi paciencia estallo al escuchar comentarios de niños pequeños cuando el relajo ya había pasado. Tras de varios minutos o quizás horas, llegamos a la entrada del parque. Por primera vez en el día sentí paz interior al admirar toda la creación y al pasar de la neblina respirando aire puro y el sonar de algunos de los animales, pasaron varios minutos para esperar a todo el grupo ya que ellos venían en buses grandes dificultándoseles el recorrido por la trocha. Comenzaba un gran desafío, encontrar otras personas para compartir todo el camino, fui curso tras curso buscando rostros que me eran familiares pero en ninguno encontré el tipo de gente con la que me quería quedar a charlar un poco.
Mis compañeros, amigos de viaje
fueron Mateo y David con los cuales nos divertimos mucho bajando la pendiente y
tratando de sacarle provecho a cada parte del camino teniendo como ilusión ir a
la cascada a mojarnos un buen rato, nos repartieron comida gratis cosa que iba
incluido en el costo de la salida, ayudándonos a brindar las calorías y
energías necesarias para soportar la humedad y la altitud. La primera parada se
llevó a cabo en la ¨gruta¨ un acogedor espacio donde descansamos por primera
vez, tomamos un poco de líquido y observamos muchas caras que quizá no se
habían visto durante toda la salida, las ordenes de los maestros era realizar
un croquis sobre el camino que habíamos recorrido. La esperanza aun permanecía,
mojarnos era la mejor actividad que nunca en nuestras vidas se nos iba a
olvidar, continuamos el viaje hasta el refugio, una hermosa casa que tenía como
aspecto varios años de construcción, un momento para ir reconocer todo nuestro
alrededor e ir al baño a hacer nuestras necesidades, más adelante seguía la
actividad de matemáticas a ¨carlos¨ nuestro pequeño odómetro, le llegó la hora
de trabajar y servir para lo que había sido construido, las instrucciones era
medir de la entrada al refugio y del refugio a la zona de camping una actividad
que no requería mucho sacrificio, teníamos que tener una concentración para
contar todas las vueltas que daba ¨carlos¨.
Terminaron las labores de
matemáticas y llego la hora que muchos de los que miraba estaban esperando,
almorzar, cada uno saco su gran comida y todas sus bebidas, mi almuerzo estaba
comprendido por una hamburguesa casera, a mi parecer son las más deliciosas que las de los puestos de comidas ,nuestra
esperanza de ir a la cascada había desaparecido por completo puesto que el
coordinador ya nos había negado el permiso y nos castigó viendo como todos eso
pequeñuelos jugaban y correteaban por toda la pradera. Nuestros ánimos estaban
por el piso, comimos pero a la vez no sabíamos que estábamos ingiriendo de la
tristeza. Proseguía la última actividad, reconocer los espacios a través de la
brújula casera, muchos de los estudiantes hicieron trampa porque tenían
brújulas en sus celulares inteligentes no obstante me ofrecí para organizar las
figuras de los rompecabezas solo para animarme un rato y por no ver a mis
maestros estresados. La actividad se realizó por completo, fue un éxito, todos
los niños aprendieron como armar y utilizar una brújula, la hora de partir
estaba por comenzar pero antes el equipo de futbol deicidio alegrar la vida de
muchos utilizando agua en botellas para luego empapar todo el cuerpo con ella. Hubo
muchos afectados, el agua fue fundamental a la hora de subir la pendiente ya
que estaban exhaustos, cansados, asfixiados. Mi condición física aguantaba
todos los obstáculos que el camino nos dejaba, pero a muchos los afecto, la
profesora Diana Torres me pidió el favor de que pudiera cargar a una niña que
no podía caminar más y ocasiono que el grupo en total se dispersara.

No hay comentarios:
Publicar un comentario